<<El objetivo principal de educar a los pequeños es que se conviertan en adultos felices, capaces de relacionarse adecuadamente con su entorno y de expresar de forma óptima sus emociones>>

Es en la edad más temprana cuando los menores adquieren unos aprendizajes que les resultan esenciales en su desarrollo evolutivo. Por esa razón, la labor de los educadores de cero a seis años es tan importante. Para hablarnos sobre el rol de estos profesionales y explicarnos cómo CEU ISEP trabaja en la formación de los técnicos en educación infantil, contamos con la ayuda de Ana Marchal Extremera, psicóloga especialista en intervención en infancia y familia y coordinadora del Ciclo Formativo de Grado Superior en Educación Infantil de este centro.

Coordinadora del Grado Superior en Educación Infantil

Ana Marchal Extremera, coordinadora del Ciclo Formativo de Grado Superior en Educación Infantil del ISEP CEU

Hablemos sobre la situación excepcional que hemos estado, y aún estamos, viviendo. ¿Cómo crees que ha podido afectar a los más pequeños el periodo de confinamiento y, especialmente, cómo ha podido afectar a su educación?

Los niños tienen una gran capacidad de adaptación, más de la que pensamos. No obstante, las rutinas son muy importantes para ellos. Seguramente, el cese repentino de las clases presenciales y la pérdida de contacto físico con los educadores y compañeros y, sobre todo, con los abuelos y el resto de familiares, haya generado en ellos una percepción de imprevisibilidad y falta de control. Afortunadamente, las nuevas tecnologías han ayudado mucho en su educación. Los pequeños han podido tener contacto visual con profesores, familiares y amigos. Ha sido necesario, eso sí, un esfuerzo extra de los padres en su educación, con una mayor coordinación entre profesores y padres.

La modalidad online ha funcionado muy bien, especialmente en los niños más mayores, pero también ha puesto de manifiesto la necesidad de un contacto más cercano entre los educadores y los más pequeños. En educación infantil y primaria los padres se han visto algo más desbordados. En cualquier caso, la reacción de los padres y profesores es decisiva en cuanto a cómo afrontan los niños los cambios. Si se mantienen tranquilos y dan explicaciones razonables dentro del nivel madurativo que tengan los niños, es más fácil para los pequeños afrontar mejor los cambios.

¿Qué peso consideras que puede tener el factor emocional ahora mismo en la Educación Infantil?

Muchísimo. Desde que Daniel Goleman con su famoso libro puso el concepto sobre la mesa, se habla mucho de inteligencia emocional. Creo que, a lo largo de estos últimos años, nos hemos dado cuenta, tanto los padres como los educadores, de que el objetivo principal de educar a los pequeños es que se conviertan en adultos felices, capaces de relacionarse adecuadamente con su entorno y de expresar de forma óptima sus emociones. Podemos incluso ir un poco más lejos, relacionándolo con el ámbito laboral. Las empresas necesitan, cada vez más, personas resolutivas que tengan una buena capacidad de integración en los equipos de trabajo y que cuenten con habilidades interpersonales. Asimismo, requieren líderes emocionalmente inteligentes que promuevan la motivación de cada persona del equipo. Este factor emocional del que hablamos tiene una gran importancia en la educación ahora mismo, ya que facilita que el niño se desarrolle adecuadamente y llegue a ser un adulto integrado en la sociedad.

¿Afectará la situación de pandemia de alguna forma al planteamiento de las asignaturas de este Grado Superior en Educación Infantil?

Los ciclos formativos son estudios oficiales y reglados. Por tanto, las asignaturas vienen definidas por el Ministerio de Educación y, a nivel autonómico, por las Consejerías. En cualquier caso, en este ciclo tenemos asignaturas que se centran, entre otros aspectos, en el desarrollo emocional de cero a seis años. La situación actual nos deja aún más clara la necesidad de poner énfasis en la educación emocional de los pequeños y también en la propia formación del educador en habilidades sociales y de comunicación. En este ciclo se aborda, además, el uso de las modernas tecnologías de la información. Es necesario que los educadores tengan conocimientos sobre estas nuevas formas de comunicación para poder hacer un uso correcto de ellas. El hecho de que en estos últimos meses hayamos tenido que compaginar la enseñanza presencial con una enseñanza online ha puesto aún más de manifiesto la necesidad de formación de los profesionales de la educación en las nuevas tecnologías.

Este Ciclo Superior en Educación Infantil se imparte bajo dos modalidades: una presencial y otra que combina la formación presencial y a distancia. ¿Puedes explicarnos estas alternativas?

En la modalidad presencial, los alumnos acuden todas las mañanas a clase. En la semipresencial, las clases se imparten de forma online con tutorías individualizadas los fines de semana. Esta modalidad se ha planteado especialmente para aquellos casos en los que los alumnos están trabajando y tienen dificultades para asistir diariamente a las clases. En todo caso, la formación, las asignaturas y la carga lectiva son las mismas que en la modalidad presencial. Por supuesto, los alumnos también tienen exámenes que recogen su rendimiento y, aunque la modalidad sea semipresencial, los alumnos tienen que acudir a las prácticas formativas. No obstante, intentamos facilitar que puedan realizar las prácticas compaginándolas con su vida laboral, por ejemplo, alargando el periodo para su realización y permitiendo que hagan jornadas más cortas, siempre dentro de lo que determina la normativa vigente de estos estudios.

¿En qué consisten estas prácticas y en qué centros se realizan?

Los alumnos de este ciclo empiezan sus prácticas desde septiembre del segundo año, comenzando con un día a la semana, compaginándolas con la carga lectiva que tienen del resto de asignaturas. Luego, a partir de marzo, acuden diariamente a los centros en los que realizan las prácticas: escuelas infantiles, colegios, residencias infantiles, etc. Esta es la parte más “golosa” del ciclo, porque los alumnos entran en contacto con los pequeños y ven su progresión, empiezan a aplicar los conocimientos teóricos que están adquiriendo en el ciclo y conocen a los diversos profesionales de los centros de prácticas.

Además, durante las prácticas, los alumnos siempre están tutorizados, tanto por el tutor del ISEP CEU como por el tutor de la empresa. En todo momento, ambos están coordinados para ver cómo evoluciona cada alumno. Es decir, se hace un seguimiento individualizado del alumno que resulta muy importante. Esto ayuda a los alumnos en la inmersión en la empresa y en su inserción laboral. De hecho, en muchos casos, los propios centros de prácticas, una vez que los alumnos finalizan sus prácticas, ofrecen la posibilidad de trabajar durante el verano o incluso de incorporarse a la plantilla profesional a partir de septiembre.

Una vez graduados, ¿cuáles son las salidas profesionales que pueden tener los alumnos del Ciclo Formativo de Grado Superior en Educación Infantil del ISEP CEU?

Además de poder trabajar en escuelas infantiles y colegios, los alumnos de este ciclo también están capacitados para trabajar en centros de ocio, como ludotecas o campamentos infantiles, y en centros de atención a menores en riesgo social, por ejemplo, en residencias infantiles.

¿Hay que tener un perfil concreto para trabajar con niños? ¿A qué personas está dirigida esta titulación?

Cuando pregunto a los futuros alumnos por qué quieren estudiar este ciclo, la respuesta que espero es: “porque me encantaría trabajar con niños”. Esa es la condición “sine qua non”. Te tiene que gustar trabajar con los pequeños, porque los niños lo perciben. A partir de ahí, todas las competencias y habilidades se pueden entrenar. Los alumnos trabajarán sus propias habilidades sociales, emocionales y comunicativas, puesto que si los educadores no las tienen, no pueden trasmitírselas a los pequeños. Es muy importante la formación integral del futuro educador.

¿En qué se diferencia esta titulación del ISEP CEU del resto programas? ¿Qué tiene de especial?

En el ISEP CEU trabajamos en la educación integral del alumno incluyendo valores del humanismo cristiano, promoviendo la formación de un profesional altamente capacitado en valores como la empatía, la escucha activa y la atención a las necesidades de los demás.

También ofrecemos seminarios especializados, dedicados, por ejemplo, a las dificultades del desarrollo en los menores, a las alteraciones del lenguaje, al desarrollo de la inteligencia emocional o al aprendizaje a través del arte y las técnicas creativas. Muchos de estos temas se abordan durante el ciclo, pero en estos seminarios gratuitos profundizamos más. Los ofrecemos como complemento educativo que los alumnos luego pueden incluir en su currículum para que les abran más puertas en su futuro laboral.

Otro valor añadido es el de las prácticas. Pensamos que es importante ampliar el contacto que tienen los alumnos con los centros de prácticas sin quitar carga lectiva de sus asignaturas teóricas. Los alumnos acuden un día a la semana a las prácticas al comienzo del segundo curso, no solo de marzo a junio. De esa manera, los alumnos acompañan durante todo el curso a los niños en su progresión y tienen una visión más completa de su evolución y de cómo se adaptan.

Por último, no me gustaría acabar esta entrevista sin resolver una cuestión. Con frecuencia, se utilizan los términos “escuela infantil” y “guardería” indistintamente, ¿son conceptos unívocos o deberíamos hacer una distinción entre ellos?

Si nos fijamos en la palabra “guardería” viene de “guardar a los niños”. Sobre este tema ha habido una evolución importante. El técnico en educación infantil tiene competencias que van más allá de “guardar» o cuidar a los niños en sus necesidades más básicas asistenciales (alimentación, cambio de pañal, compañía, etc.). El educador también se encarga de motivarles en sus aprendizajes más básicos, desde cuestiones que están relacionadas, por ejemplo, con la estimulación temprana, la psicomotricidad a otras como la expresión a nivel de lenguaje. También se responsabiliza de programar estas enseñanzas y de fomentar ciertos hábitos como la autonomía (aprender a comer solo, empezar a utilizar la cuchara, lavarse los dientes, relacionarse con sus iguales, etc.).

Por otro lado, en las guarderías no es obligatorio un personal técnico formado en educación infantil, mientras que en una escuela infantil, sí. En estas escuelas, el técnico en educación infantil realiza un diseño anual de la programación de los aprendizajes que van a ir adquiriendo esos niños en función de su edad. El técnico tiene que saber qué aprendizajes puede empezar a introducir en función del desarrollo madurativo del menor. De lo contrario, los niños se pueden frustrar y, por ejemplo, rehuirán ir al colegio o realizar actividades como la lectura. Muchas veces, se utiliza el término guardería porque se ha usado tradicionalmente y es más cercano, pero cada vez se va potenciando más el uso del término “escuela infantil”.

 

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